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Saltos ornamentales: precisión, técnica y años detrás de cada salto

  • Foto del escritor: milagros posse
    milagros posse
  • hace 6 horas
  • 6 min de lectura

La primera vez que vi clavados tenía diez años, el sillón de mi casa fue víctima y testigo de lo que esta disciplina provoca en el cuerpo: la sensación de que comienzan a tensarse los músculos desde las manos hasta los pies. Cada vez que veía cómo saltaban desde la plataforma cerraba los ojos y agarraba con fuerza el apoyabrazos; a su vez las preguntas empezaban a llegar a mi mente, ¿Por qué alguien se arriesgaría a hacer eso?, ¿En qué momento se nos ocurrió que sea un deporte?, ¿Cómo lo hacen si dura apenas unos segundos?.


Para nosotros tal vez dure pocos segundos, pero para los clavadistas dura meses y hasta, tal vez, años de entrenamiento. Dura la rutina de todos los días, las sesiones de entrenamiento, las horas en la pileta; dura todo el esfuerzo que conlleva ser un deportista de alto rendimiento.


Donde todo empezó: un poco de historia


La relación del ser humano con los saltos desde las alturas tiene raíces mucho más antiguas que la propia disciplina. Una de las historias más conocidas proviene de la antigua Grecia, en los acantilados de Léucade, donde los relatos mitológicos hablaban de saltos asociados a la purificación.


Por el siglo VII a. C., hombres y mujeres, melancólicos y sudados se encontraban bajo el sol agobiante de Léucade, estaban esperando su turno para arrojarse desde el más alto de los acantilados al mar Jónico. El mito les susurraba al oido, al final de la caída los esperaba Apolo, Dios del Sol, para purificarlos de todo mal de amores que los acontecía. 


Suena poético pensar que la disciplina comenzara así, pero este es solo el inicio. La técnica y el arte llegaron con la era moderna y la influencia de los gimnastas, quienes transformaron el salto en una disciplina deportiva. Ese cambio llevó a los clavados hasta el escenario olímpico, donde hicieron su debut en los Juegos de Saint Louis 1904. Ocho años más tarde, en Estocolmo 1912, las mujeres también tuvieron su lugar dentro de la competencia.


Desde entonces, el deporte ha ido creciendo con el pasar del tiempo, hasta llegar a como lo conocemos en la actualidad. Si bien se trata de una de las disciplinas menos difundidas dentro del ámbito deportivo y requiere recursos e instalaciones específicas para su práctica, Argentina ha contado, a lo largo de su historia y también en la actualidad, con representantes que dejaron su huella y llevaron al país a destacarse en el escenario internacional.


Azul Chiorazzo, el futuro de los clavados en Argentina


Los inicios de Azul Chiorazzo podemos decir que fueron todo menos ordinarios. Proveniente de padres deportistas, comenzó su vida deportiva a muy temprana edad destacándose como una joven promesa de la gimnasia artística, pero la vida a veces tiene otros planes para nosotros, y a los 13 años debió dejar su sueño por una lesión: dos hernias de disco y dos discos deshidratados, un golpe duro para la corta edad que tenía comentó Chiorazzo.


"La primera vez que fui a la pileta de clavados hacía más o menos cinco meses que había dejado gimnasia. Fue algo muy similar a gimnasia, fue lo que sentí yo en ese momento. Me enamoré del deporte, dije 'Esto es lo mío'"- Recordó Chiorazzo.


Fotografía de Azul Chiorazzo
Fotografía de Azul Chiorazzo

También recuerda que le llamaba la atención que estaba dividido como la gimnasia: hacían ejercicios de calentamiento y movilidad, para la preparación física; luego realizaban ejercicios de fuerza que permiten ejecutar giros complejos con precisión y evitar lesiones; y recién ahí, entraban a la pileta.


Aunque los clavados deriven de la gimnasia, la técnica es totalmente distinta, si bien los primeros años Chiorazzo se vio beneficiada por tener una base de gimnasia con el pasar del tiempo y los torneos tuvo que empezar a amoldarse a las técnicas de clavados que observaba que sus rivales tenían, los pies juntos al borde del trampolín o plataforma y el cuerpo contraído durante la posición inicial.


"Al principio me ayudó a lo que es los giros, los mortales y a saber controlar mi cuerpo, en eso me ayudó un montón" - Asegura Chiorazzo.


El control del cuerpo es fundamental para un clavadista. Además de ayudar a prevenir lesiones, permite ejecutar los movimientos con mayor precisión y conseguir una entrada al agua limpia, sin salpicaduras, uno de los aspectos que los jueces tienen en cuenta a la hora de puntuar.


La joven argentina comenzó a formarse como clavadista en el programa nacional Escuelas Deportivas de Natación (EDA), un proyecto presentado por la Secretaría de Deportes Nacional orientado a la iniciación, formación y tecnificación de niños y jóvenes. Allí, profesores y entrenadores tecnificados son fundamentales en las primeras etapas de formación para los jóvenes atletas.


"Como entrenadora me encanta ver el progreso de mis clavadistas desde que comienzan con sus miedos e inseguridades hasta cuando son profesionales y mejoran en cada entrenamiento. Me encanta verlos felices al superarse día a día, cuando pueden vencer sus límites y se dan cuenta que pueden seguir mejorando siempre un poco más" -Comentó con orgullo la entrenadora Andrea De Ruvo, quien trabajó en la EDA y en la actualidad entrena al equipo de clavados de Racing Club de Avellaneda


El equipo de saltos ornamentales de Racing participó del Torneo Nacional  2024
El equipo de saltos ornamentales de Racing participó del Torneo Nacional  2024

Hoy por hoy los clavadistas entrenan en el Parque Olímpico de la Juventud en Parque Roca a través de FENABA (Federación de Natación de Buenos Aires), que cuenta con instalaciones que cumplen con las exigencias de la normativa de World Aquatics (fosas de 5 metros de profundidad con torres de plataformas de hasta 10 m y trampolines reglamentarios).


Cuenta con una fosa de última generación legado de los III Juegos Olímpicos de la Juventud que se celebraron en Buenos Aires en 2018 y se preparó las instalaciones para poder alojar las distintas disciplinas acuáticas.


En la actualidad, Argentina se prepara para recibir los XIII Juegos Suramericanos ODESUR que se realizarán en Santa Fe entre los días 12 al 26 de septiembre de 2026. Azul Chiorazzo se está preparando para estas competencias desde hace varios meses y hay una gran expectativa por su performance, ya que es la primera del ranking nacional actual.


La preparación de una clavadista comienza mucho antes de entrar al agua. Azul Chiorazzo cuenta que su rutina combina una hora de gimnasio con trabajo en seco y, posteriormente, entrenamiento en la pileta. Allí realiza ejercicios de movilidad, abdominales, cama elástica y giros, además de practicar diferentes movimientos sobre colchones antes de trasladarlos al agua. Durante la preparación para la competencia, repite su serie diariamente y ajusta la cantidad de repeticiones a medida que se acerca el torneo.




En los clavados, cada salto es una combinación de precisión, técnica y dificultad. Los jueces evalúan la ejecución del atleta y asignan una puntuación de 0 a 10. Se tiene en cuenta la posición inicial, la salida, la altura, la posición del cuerpo en el aire y la entrada al agua.


Pero detrás de esa puntuación también existe una dimensión artística. Para De Ruvo, los clavados son un punto de encuentro entre el arte y el deporte, donde la técnica se fusiona con el estilo personal de cada clavadista.


"Mi objetivo es que los saltos me salgan bien y tener notas mayores a 6, 6 y medio. Pero el sueño de ganar una medalla sigue estando" - Expresó Chiorazzo.


Antes de cada salto está la adrenalina, esa emoción que te recorre el cuerpo y te arrastra al presente, al aquí y ahora. Azul evita sobrepensar demasiado el salto que tiene que hacer para que los nervios no le jueguen en contra. Cuando se encuentra en la punta del trampolín, intenta estar tranquila y concentrada porque cualquier mínimo error puede provocar una lesión.


Casi ocho años después de su salida forzosa de las vigas y colchonetas, Azul recuerda con cariño y agradecimiento a esa niña de 13 años que no se rindió cuando las cosas se pusieron difíciles, cuando el camino era incierto y se encontraba enojada con la vida. Porque qué difícil debe ser para un niño aceptar que algo se terminó y qué valioso es tener el valor y las ganas de volver a intentarlo.


"Gracias por no rendirte, gracias por seguir por tus sueños. Y yo creo que hoy estoy acá, gracias a la ayuda de un montón de personas y especialmente mi familia, pero, por esa Azul de trece años que no se rindió".



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